Durante dos días, el Foro incluyó 16 paneles, conferencias y conversatorios, con panelistas de 25 instituciones y más de 2,700 participantes presenciales y en línea, para discutir las prioridades de la Primera Infancia en América Latina durante la próxima década.

Cómo construir una región que cuide a las infancias
Una de las conversaciones centrales del Foro reunió a especialistas de América Latina para identificar los vacíos que persisten y las prioridades que deberían orientar el trabajo durante los próximos diez años.
Con el 90% de las niñas y los niños del mundo viviendo en países de ingresos bajos y medios, y menos del 6% de la investigación publicada enfocada en estos contextos, la agenda regional requiere más evidencia propia y mejores rutas para llevarla a políticas y prácticas. También demanda ampliar el acceso a servicios de calidad, fortalecer a quienes cuidan y educan, y responder a desafíos que ya transforman la vida de las infancias, como el cambio climático, la contaminación, la migración y las crisis humanitarias.

Entornos que sostienen el desarrollo
En su conferencia magistral, James Cairns, del Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard, explicó que el desarrollo infantil está moldeado por las relaciones familiares y comunitarias, los entornos y los sistemas de salud, educación y protección que rodean a niñas y niños.
Estas conexiones inspiran el trabajo del Centro, que genera y comparte conocimiento capaz de reflejar la complejidad real de las infancias y traducir la evidencia en mejores políticas y prácticas.

Dos rutas para profundizar la conversación
Durante el segundo día, la programación se organizó en dos tracks centrados en algunos de los desafíos que hoy atraviesan el desarrollo infantil temprano.

Cuidadores, bienestar y sistemas de apoyo
Este track examinó cómo las condiciones materiales, emocionales e institucionales que rodean a madres, padres, educadores y otras personas cuidadoras inciden en el desarrollo infantil. Las sesiones reunieron evidencia y experiencias sobre cuidado colectivo, sistemas de cuidado y respuestas para acompañar a niñas, niños y cuidadores en contextos de crisis.

La presentación del proyecto RAPID mostró cómo escuchar de manera sistemática a las familias puede orientar programas y políticas públicas. Tras cinco años de implementación en Estados Unidos, la encuesta tendrá en Monterrey su primera aplicación internacional, a partir de una adaptación cultural y lingüística desarrollada por el Centro junto con Stanford Center on Early Childhood y Plan 2040.
Cambio climático y construcción de paz
El segundo track abordó los efectos del calor extremo, la contaminación, las inundaciones y el desplazamiento en la salud, la nutrición, el aprendizaje y las posibilidades de cuidado durante la Primera Infancia. Estas conversaciones también se vincularon con la Agenda 2030, los indicadores globales de desarrollo y las prioridades que deberán orientar la agenda posterior a 2030, con especial atención a cómo incorporar la Primera Infancia en las políticas climáticas, educativas y de respuesta a crisis.
Las sesiones exploraron además cómo la atención temprana, los enfoques informados en trauma y el fortalecimiento de vínculos protectores pueden contribuir a prevenir la violencia, reducir sus efectos a lo largo de las generaciones y construir paz desde los primeros años de vida

Una agenda regional compartida
El Foro reunió a la academia, el sector público, organizaciones sociales, profesionales de la salud y la educación, organismos internacionales y comunidades para construir una visión común sobre el futuro de la Primera Infancia.
La próxima década requiere más conocimiento producido en América Latina, líderes capaces de convertirlo en acción y alianzas que permitan sostener políticas y programas centrados en las necesidades reales de niñas, niños y sus cuidadores.