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¿Cómo afecta el cambio climático a la Primera Infancia?

Cuando pensamos en el cambio climático, solemos imaginar imágenes de huracanes o incendios forestales lejanos. Sin embargo, sus efectos son más profundos y generan impacto en el cuerpo, la mente y el entorno de los niños y niñas más pequeños. Quienes menos contribuyen a la crisis climática son, lamentablemente, quienes más la padecen, especialmente en comunidades con mayor pobreza y desigualdad.

El desarrollo cerebral y físico en riesgo por la crisis climática

Los primeros años de vida construyen la arquitectura cerebral y definen la salud física y emocional del futuro. Hoy en día, estas ventanas críticas de desarrollo coinciden cada vez más con emergencias climáticas.

Tanto es así, que los expertos ya hablan del "climate changed child", es decir niños y niñas cambiados por el cambio climático. La exposición a inundaciones, olas de calor extremo o contaminación del aire interrumpe tres pilares fundamentales:

  • El juego libre.
  • El aprendizaje temprano.
  • El derecho a crecer con estabilidad.

Según el informe de UNICEF “The Climate Crisis is a Child Rights Crisis”, mil millones de niños viven en países con “riesgo climático extremadamente alto”. Muchos de ellos están expuestos simultáneamente a múltiples amenazas: escasez de agua, enfermedades, eventos extremos y contaminación.

Los niños más pequeños son los más vulnerables, no sólo por razones fisiológicas (su metabolismo, su sistema inmune, su necesidad de protección), sino porque aún dependen completamente de otros para su cuidado y bienestar.

Desplazamientos generados por el cambio climático rompen las redes de cuidado

Las crisis climáticas también generan desplazamientos que alteran la estructura familiar, comunitaria y de cuidado. En América Latina, por ejemplo, aumentan los casos de migración interna o transfronteriza por pérdida de cultivos, acceso limitado al agua o destrucción de viviendas.

Según un estudio de UNICEF, entre 2016 y 2021, los desastres relacionados al clima causaron 2.3 millones de desplazamientos internos de niños, niñas y adolescentes. En esta línea, el Banco Mundial estima que para el 2050, en la región podría haber 17 millones de migrantes internos debido al cambio climático.

Estas migraciones desarman el círculo de crianza tradicional (madres, abuelas, tías, vecinos), dejando a la infancia en una situación de extrema vulnerabilidad emocional.

Entre 2016 y 2021, los desastres relacionados al clima causaron 2.3 millones de desplazamientos internos de niños, niñas y adolescentes.

La infancia en el centro de la justicia climática

Un niño nacido en 2020 vivirá una realidad ambiental completamente diferente a la de sus abuelos. Bajo los compromisos actuales del Acuerdo de París, a lo largo de su vida experimentará en promedio:

  • 6.8 veces más olas de calor
  • 6.8 veces más incendios forestales
  • 2 veces más inundaciones fluviales
  • 2.8 veces más pérdida de cosechas
  • 2.6 veces más eventos de sequía

A pesar de este panorama, la infancia solo recibe el 2,4% de las finanzas globales para el cambio climático. Protegerlos no es solo una acción ambiental, es una necesidad de justicia intergeneracional.

¿Qué podemos hacer? Diseñar resiliencia desde el principio

La respuesta no puede esperar a que los niños de hoy sean adultos. Necesitamos adaptar los entornos de la Primera Infancia hoy mismo mediante:

  1. Infraestructura adaptada: Escuelas y centros de Primera Infancia resistentes al calor y con ventilación adecuada.
  2. Políticas públicas de protección: Inversiones en sistemas de salud y educación que funcionen como redes de seguridad.
  3. Protocolos de emergencia específicos: Estrategias de evacuación y contingencia que prioricen las necesidades de los más pequeños.

El Centro de Primera Infancia, trabaja diariamente para crear espacios seguros, protectores y preparados para el futuro.

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The Climate Crisis is a Child Rights Crisis


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  • Acción climática
  • Infancia

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